sábado, 28 de febrero de 2015

Un Conflicto más en la selva ...

Desde finales de enero se presentó la alerta de un nuevo conflicto en Loreto, protagonizado por los pueblos achuar y kichwa contra la empresa Pluspetrol. Entre los amores “armani" de los reality y las notas de robo diario en Lima, mientras no hayan muertos, lo que suceda a los pueblos indígenas parece irrelevante. Esta indiferencia es en realidad una forma de sentir, pero ¿qué hace que sistemáticamente se ignore, menosprecie y discrimine a todo lo que no es la “Lima blanca”? No hay una respuesta certera, pero sí varias sospechas que se expondrán.

Leer completo en mi espacio de La Mula: https://candela-wokinclass.lamula.pe/2015/02/09/un-conflicto-mas-en-la-selva/workingclassheroin/

martes, 10 de febrero de 2015

Monólogo(s) Nacional



Posiblemente lo que queda del humalismo esté enfrentando a 18 meses de concluir su mandato una de las peores crisis de gobernabilidad desde la recuperación de la democracia peruana. No solo debe enfrentas gruesas acusaciones de corrupción (como todos sus predecesores), sino que debe hacerlo con la mitad de su bancada y equipo de confianza en el ejecutivo, incluyendo a su única vicepresidenta, que a su vez ha levantado acusaciones de seguimiento. Todo ello después de haber recibido una goleada en el congreso por la derogatoria de la #leypulpin

La convocatoria a un diálogo era más que necesaria, vital, en un sentido literal. Sin embargo algo estuvo mal desde el origen, y que se manifiesta en las ausencias ocurridas. El gobierno llama a diálogo desde una posición de poder, es decir estableciendo una comunicación complementaria (nuevamente acudimos a la teoría sistémica de Política Esquizofrenizante). Empero sus interlocutores no asumen la existencia de desigualdad, o más precisamente, asumen que la desigualdad en el poder es contraria a la que señala el gobierno, por lo que rechaza (descalifica) la comunicación, con lo que sabemos, está comunicando su rechazo al gobierno para incrementar su antagonismo con miras a las elecciones del 2016. Para complejizar más, el gobierno se atribuye la facultad de desconocer a fuerzas políticas como Tierra y Libertad y el MAS, en el colmo de la descalificación a dos fuerzas que le ayudaron a llegar al poder. Lo que le dice el gobierno es “no existes”, lo que es un mensaje contradictorio y por demás falso.

¿Qué puede suceder en una comunicación que tiene al mismo tiempo tantos síntomas patológicos? Simplemente que la comunicación es fallida. Si se revisa algunos de los resúmenes de lo que se dijo el día lunes, encontraremos que cada quien hablaba de una cosa distinta en una sucesión de monólogos desde lo que cada cual considera su visión del país. El gobierno todo el tiempo se esforzó en negar la crisis que es la que lo llevó a convocar al diálogo, y astutamente inició anunciando la desactivación de la DINI con lo que eliminó dicho tema de la agenda. Las (mayoritarias) fuerzas de derecha elogiaban haber sido convocadas, expresaban su acuerdo con la política económica y puyaban contra sus principales contrincantes que faltaron. Reggiardo habló de seguridad ciudadana, PPK de reducción de impuestos, Antero de corrupción (sic)… y casi aislada la única fuerza progresista intentaba colocar en agenda el tema laboral, la descentralización y otros.

Evidentemente al final todos estuvieron satisfechos y elogiaron el encuentro, pues a cada quien se le prometió incorporar su aporte. A la vez, el gobierno posicionó iniciativas ya previstas como las intervenciones en la amazonía. Sin embargo, la suma de monólogos no hace un diálogo, y por eso, mientras se “evaluará” la Remuneración Mínima Vital, se plantea un nuevo régimen laboral juvenil… cuando el problema del trabajo debiera ser visto de manera integral a través de una política y ley general. Lo mismo cuando prometen parques industriales fuera del régimen tributario y reducción de impuestos para MYPES al tiempo que anuncian fuertes inversiones que requerirán un desembolso que proviene de los impuestos.

Para pasar de los monólogos al diálogo, primero los actores deben reconocerse mutuamente no desde la conveniencia política, sino desde las verdaderas relaciones de poder, donde TyL además de estar inscrito tiene bases, a diferencia de Orden; y donde el MAS tiene más vida partidaria que varios cascarones y franquicias asistentes. El siguiente paso es definir qué se quiere construir en el marco de este diálogo, considerando que es ya el tercero de este gobierno. De momento el convocante trata de salvarse, y los convocados de posicionarse.

Se requiere de un salto cualitativo donde convocante y convocados asuman los problemas económicos de fondo que afectan al país y que el mandato democrático del pueblo el 2011 fue por una transformación del sistema actual. Y es que, el mayor ausente a este diálogo no ha sido un partido ninguneado o ninguneador, sino el pueblo a quien la clase política allí reunida pretende representar.

domingo, 8 de febrero de 2015

LUQUITAS

Era un perrito blanco, peludito, alegre, cachorro, travieso, demasiado travieso. Santiago, su dueño, su hermano mayor lo quería más que a nadie. A sus 10 años Santiago vive con su mamá y sus abuelos a unas cuadras de la vía expresa, a su papá lo ve poco desde que se divorció. Santiago no me quiso contar mucho más de él, lo conocí en un momento que lo marcará, y a mí un poco también.

Santiago corría desesperado llamando a su perro, a su hermanito como le llamaba, corrí con él, y un chico más también. A cada cuadra nos avisaban donde estaba y seguíamos corriendo, hasta que la tragedia llegó en una pista, un taxista impidió que Santiago cayera tras Luquitas. Desesperado, Santiago no quería ir a casa, la culpa y el temor a una reprimenda lo invadían. Nos quedamos con él dos perfectos extraños, calmándolo, tratando de ayudar y ubicar a su familia. Luquitas agonizaba en la vía rápida y no había forma siquiera de recoger su cuerpecito blanco. “No debió ver eso” me dijo el otro muchacho… creo que yo tampoco.

Quien ama a su mascota entiende el dolor de Santiago, quien recuerda su infancia recuerda la carga de estos acontecimientos. La impotencia fue demasiado grande, y una vez más notamos lo poco que nuestra sociedad está preparada para afrontar estas situaciones, ¿a quién llamar?, ¿serenazgo, los bomberos, la policía? Lo positivo fue la solidaridad que en ese momento surgió entre tantos desconocidos.


Convencí a Santiago de acompañarme a casa y en el camino encontramos a su abuelo, quien lejos de estar molesto (o apenado) por la muerte de Luquitas estaba buscando al nieto desaparecido más de media hora. Regresé a casa, abracé a mis gatos y lloré por Luquitas. Los bomberos señalaron que irían a buscar el cuerpecito del perrito, mientras Santiago regresaba a casa con el consternado abuelo quien prometió otro perro. No sé si veré de nuevo al niño, pero si fuera así, espero verlo sonreír.




PD: No dejen a un niño solo al cuidado de un perrito.

viernes, 6 de febrero de 2015

Afroinvisibilización

Desde esta semana colaboramos con Prensa Crítica.
Aquí el primer post : http://www.prensacritica.pe/2015/02/la-afroinvisibilizacion-en-el-peru.html

Un conflicto más en la selva… Luego, ¡es hora de ver el reality!



Desde finales de enero se presentó la alerta de un nuevo conflicto en Loreto, protagonizado por los pueblos achuar y kichwa contra la empresa Pluspetrol. Entre los amores “armani" de los reality y las notas de robo diario en Lima, mientras no hayan muertos, lo que suceda a los pueblos indígenas parece irrelevante. Esta indiferencia es en realidad una forma de sentir, pero ¿qué hace que sistemáticamente se ignore, menosprecie y discrimine a todo lo que no es la “Lima blanca”?

No hay una respuesta certera, pero sí varias sospechas que se expondrán.

Las actitudes (positivas o negativas) implican emociones, pero los análisis que suelen hacerse alrededor del prejuicio y la discriminación no siempre consideran este factor. El racismo es una ideología que sustenta que algunas personas son mejores y otras peores por el color de su piel. Es evidente que una argumentación que hoy es fácilmente rebatible no logra mantenerse por el razonamiento, sino por el sentimiento.

El miedo suele ser una constante para explicar ciertas actitudes, el temor a lo desconocido y el terror a perder el poder. Este último miedo tiene en Perú un origen colonial, cuando los españoles sabiéndose minoría temían una arremetida indígena, o peor, que se unieran a los africanos esclavizados.

Durante siglos se disfrazó el miedo con desprecio, asco y hasta con una caritativa compasión. Ello cumplió una doble función, por un lado empoderaba a españoles (e hijos) al situarlos en una superioridad desde la cual dominaban incluso por el “bien del otro” y también convencía a indígenas y afrodescendientes de su propia inferioridad, reafirmando la relación de poder asimétrica que hizo posible la colonia peruana. Tan posible que las principales rebeliones provinieron de quienes tenían un lugar intermedio en la sociedad: caciques y criollos que eran capaces de entender la injusticia de la asimetría y buscaban consolidar un poder para sí mismos, pero manteniendo la mirada al “otro” indígena y afroperuano como subalterno, posiblemente con una emoción de compasión caritativa y hasta solidaria, pero no horizontal.

En cualquier proceso terapéutico es más sencillo comprender el problema a nivel cognitivo que lograr cambios en los afectos y emociones, sea cual fuere la corriente psicológica que se acoja. Lo mismo estaría sucediendo en este caso, en combinación con otros factores como la informalidad, la oralidad, las prácticas oligarcas y de corrupción, y un largo etcétera estructural.

Es muy probable que a las emociones con que se disfrazó el temor, se hayan ido sumando otras, como también es altamente probable que el temor, en especial a perder el poder aun persista en muchos. Mientras que en la acera del frente parece prevalecer el temor a tomar el poder y a perder lo poco que tienen. 

Volviendo a la pregunta inicial, ¿qué emociones operan para que inexorablemente pasen desapercibidas las noticias, victorias y tragedias de los pueblos indígenas y afrodescendientes? Dicho de otra forma, ¿por qué el “otro” indígena y afroperuano está emocionalmente más lejano que el “otro” concursante extranjero de reality o el “otro” cantante estadounidense?, ¿por qué la selva queda más lejos que Europa?, ¿por qué sigue siendo “otro” y no “nosotros”?

A la teoría del miedo que ya se ha descrito, se agregará una segunda hipótesis relacionada a las teorías de construcción de identidad. El concepto de identidad ha sido empleado preferentemente por la psicología social, a diferencia de los clínicos que prefieren emplear los conceptos de personalidad, autoconcepto, autopercepción y autoestima. La identidad se encuentra en un punto de interacción entre la persona y su medio social, y ciertamente se relaciona con los otros conceptos mencionados anteriormente. En una perspectiva de desarrollo humano, los cimientos de la identidad se forman en la primera infancia, se redefinen en la adolescencia, y están propensos a un dinamismo permanente durante la adultez.

En la etapa de formación de la identidad, son sustanciales los referentes en el entorno, los cuales pueden ser asumidos como parte de la identidad, o formarse la identidad en contradicción con el entorno. Entendamos como entorno, todo aquello a lo que tiene acceso el niño o adolescente, no solo su familia, comunidad o escuela, sino lo que le es presentado a través de medios como los libros, la televisión, la radio, el internet, etc. Por ello es que los protagonistas de un programa extranjero o un reality forman parte de algo con lo que se pueden identificar positivamente. De otro lado lo andino, amazónico y lo afrodescendiente suele estar en el entorno, pero al ser calificado negativamente se forma la identidad en negación a estos sujetos, y ciertamente, esto ocurre en las mismas personas andinas, amazónicas y afroperuana.

Este es un elemento que ayudaría a explicar el distanciamiento emocional, en nuestra identidad no incorporamos como nuestro la herencia indígena y afrodescendiente, aunque sí la europea, la estadounidense y la “criolla”. Por eso el Perú sigue siendo Lima, pero no la Lima diversa, la Lima auténtica, sino la Lima soñada desde la colonia, siempre temerosa de perder el poder ejercido sobre esos “otros” que son nuestros hermanos negados.

domingo, 1 de febrero de 2015

Política Esquizofrenizante

Gregory Bateson acuñó dentro de la teoría de la terapia sistémica el concepto de “comunicación esquizofrenizante” como el envío de dos mensajes contradictorios ante los que el destinatario no tiene posibilidad de ignorar ninguno. Por ejemplo: “no lea este cartel”. Para saber qué tengo que hacer con el cartel tengo que leerlo, precisamente lo que no debo hacer, pero no sé que no debo hacerlo hasta que incumplo. Una variante más cotidiana es cuando al intentar una solución, la misma acción de la solución evita que la solución se produzca. Por ejemplo, cuando nos proponemos “olvidar a alguien”, para hacerlo hay que tener presente que debemos olvidar a esa persona, con lo que en vez de olvidarla, la estamos recordando. 
La teoría sistémica también nos advierte que en la mayoría de los casos hay una estructura o sistema que predispone a estas situaciones paradojales.

Fuente de imagen: Blog Alta Velocidad
http://blogs.grupojoly.com/ignacio-martinez/
Actualmente esta forma de comunicación es mucho más frecuente y aceptada en diversos contextos, desde la publicidad hasta en relaciones familiares donde no hay ningún sujeto esquizofrénico. Sin embargo, los efectos suelen ser los mismos: quien recibe el mensaje no sabe qué hacer y qué no hacer con riesgo de caer en parálisis.

Ahora pensemos en un sistema más grande que la unidad familiar en que se inspira la terapia sistémica, más o menos del tamaño de un país post-conflicto. Desde hace más de dos décadas se ha instalado en el sentido común un discurso antipolítico, en especial, pero sin nombrarlo, contra la política partidaria. Este discurso sostiene que la política es vil, ruin, mala, pérfida, corrupta, dañina, que es un instrumento para destruir países, que los políticos no pasan de ladrones comechados y que nada bueno puede salir de ello. Lo esquizofrenizante de este mensaje es que quienes más lo posicionan son personas que hacen política, y de esa forma buscan atacar a un rival porque es un “político tradicional” o pretende evitar exponerse a ser incluido en este nefasto grupo sosteniendo: “yo no voy a postular”.

Que alguien que hace política llame a no hacer política se convierte en esquizofrenizante porque si se obedece y no se hace política, se está aceptando un mandato político, y si se hace política se contraviene el mandato. El rechazo o huida al quehacer político expresa la parálisis frente al mandato contradictorio de hacer algo bueno cuando lo que se hace es política, y la política por definición es maldad. Aceptemos que los pulpines no son pingüinos, pues lejos de asumir su rol político (no partidario) declaran abiertamente su rechazo a la política (en especial los organizados por zonas territoriales), e incluso han defendido su irrepresentabilidad (sic). Era de esperar que respondan con un mensaje esquizofrenizante a los mensajes que han recibido durante toda su vida.

La teoría sistémica señala que para romper este círculo se debe subir un escalón más arriba, y desde lo metacomunicacional admitir que todo lo que se hace o no se hace en una interacción influye en las partes involucradas y se retroalimenta. Lo ideal es que todas las partes construyan este diálogo desde lo metacomunicacional, pero en este sistema llamado Perú, hay un grupo de poder que no lo hará porque la parálisis que produce esta comunicación esquizofrenizante le es funcional. Evidentemente quienes se benefician son los militantes del neoliberalismo, la ideología sin partido por excelencia, cuyo principal pilar es atacar el quehacer político para magnificar el pragmatismo que les permite desarrollar su ideología sin reconocer que también es una forma de pensar.


Por tanto quienes están llamados a romper el círculo son quienes condenan la ideología neoliberal. Asumir su rol, denunciar la paradoja y dejar de seguir emitiendo comunicaciones esquizofrenizantes sería el primer paso.

domingo, 25 de enero de 2015

En qué momento se jodió ... --de nuevo--


En la celebración por los 30 años de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos una de las comentaristas internacionales señaló que tras el colapso del fujimorismo, el gobierno de Toledo debió constituirse en opción de cambio, mas no lo fue y preguntaba en qué momento se perdió la alternativa política al fujimorismo, entendiendo el fujimorismo como una cultura política. En la misma línea, Hildebrandt en la entrevista que concediera a Ideele señala el fracaso del toledismo como una oportunidad pérdida.

Esa oportunidad no solo se perdió porque Toledo cedió el manejo económico al estadounidense PPK, ni porque permitió la corrupción, o porque continuo con la írrita Constitución de 1993.  Lamentablemente las fuerzas progresistas  y de izquierda que acompañaron a Toledo en su mandato también tienen (tenemos) una cuota de responsabilidad en la desconfiguración de la alternativa que este gobierno –aún de transición—debió enarbolar.

En cinco años de co-gobierno y liderazgo de espacios de debate y participación impulsados en un acertado afán de fortalecer la democracia  la institucionalidad desde el Estado, las izquierdas descuidaron las bases, no pudieron evitar que las juventudes se dividieran en peleas de poder y partidarias, y la verdad entregada en ocho tomos a las víctimas del conflicto armado fue insuficiente frente a sus demandas de reparación y justicia. Se quiso sustituir el trabajo de bases por los proyectos de ONGs, y al menos dos grandes grupos entraron en franca disputa de beneficiarios militantes.

Lo siguiente fue la atomización de los partidos de izquierda postulantes al 2016, perdón, 2006 con tres candidatos que fueron incapaces de leer lo que el movimiento etno-cacerista y un outsider Humala (con polo rojo) había logrado capitalizar en el mismo tiempo de trabajo post-dictadura. A ello debemos sumar la incapacidad de Acción Popular de renovarse, convocar, sumar y capitalizar alrededor del candidato de lujo que era Valentín Paniagua.

Tal vez el rotundo fracaso en primera vuelta de las izquierdas divididas las tomó por sorpresa, o quizá lo fue el logro de Humala, o las sospechas (quizá fundadas) que Ollanta inspiraba. Lo cierto es que no existió la capacidad para corregir la lectura equivocada que los llevó a la pérdida de sus inscripciones, y se echó por la borda esta nueva chance de reconectar con la población y posicionar una ideología, un programa, o siquiera una agenda. Como tampoco se tuvo la capacidad de entender lo que pasaba en las regiones hasta que estalló en sus caras la masacre de la Curva del Diablo – Bagua.

Se necesitaron algunos años más y la traición humalista para que un intento de unidad. Pero nuevamente haciéndolo todo mal, con esa vieja manía de demostrar quien representa la “verdadera izquierda”, la “verdadera democracia”, las “verdaderas bases”, sin entender que si hace menos de una década fueron todos separados era porque no todos eran socialistas, o verdes, o moderados, o marxistas. En ese escenario, cualquier presión era susceptible de ser leída como imposición, convirtiéndose en el camino más corto hacia la dispersión, lo mismo que la disputa por la candidata ideal a las municipales. Con esta coyuntura aún fresca,  el anuncio prematuro de pre-candidaturas al 2016 no pareciera ser la mejor estrategia para la cohesión, ni la mejor forma de evitar los errores del pasado.