martes, 30 de abril de 2013

La permanente lucha por los derechos laborales



Jane dejó su trabajo formal para postularse a un nuevo programa que le ofrece un mejor sueldo y perspectivas profesionales, pero ningún beneficio social a pesar que el trabajo implica movilizarse en zonas de riesgo. Trabajó dos meses sin que saliera su contrato, y por un problema administrativo, está tardando más de seis meses en cobrar.

Eduardo ha terminado su carrera y viene trabajando en una empresa, por su talento le han encargado más responsabilidades que implica trabajar horas extra y en días de descanso. Sin embargo sigue recibiendo el sueldo de un practicante a medio tiempo.

Meche tiene secundaria incompleta y necesita trabajar. En el mercado grande de su distrito hay una tienda de ropa que pide vendedora, pero al presentarse le exigen entregar su DNI original durante el tiempo que trabaje.

En la oficina de Erik entró una nueva jefa, él por congraciarse se muestra como el más dedicado trabajador, e incluso logró un ascenso. Ahora le demanda a su equipo trabajar días de descanso, domingos, feriados y planifica reuniones después de la hora de salida. Su jefa no lo obliga, pero no se opone al considerarlo proactivo, y el resto de su equipo teme ser juzgado mal si no sigue el ritmo impuesto por Erik.

Kina está feliz de trabajar en el sector público, siendo técnica confió un aspecto administrativo a quienes tenían esa responsabilidad, pero la contadora perdió el dinero a devolver, por lo que Kina no puede recibir su sueldo hasta que se resuelva este problema.


El primero de mayo se designó como Día Internacional del Trabajador en memoria a un grupo de huelguistas que fueron acribillados por la policía en Chicago mientras luchaban por la jornada de ocho horas, que hoy es uno de los tantos derechos a los que hemos renunciado por defender un empleo. Hemos perdido conciencia de nuestros derechos laborales en la vorágine de una economía deshumanizante, y ya solo no nos parece normal trabajar sin beneficios sociales o en condiciones de semi-esclavitud, sino que asumimos el rol de opresores con nosotros mismos y nuestros pares. En vez de construir una sociedad justa, construimos el paraíso de los tiranos y explotadores que ya no requieren luchar contra sindicatos, sino atender a las súplicas de quienes por hambre o ambición tocan a sus puertas rogando por ser explotados y maltratados.

Esta fecha nunca fue festiva, sino de lucha. Aunque hoy, más bien debiera ser de luto porque los derechos a los que renunciamos hoy, le serán negados a las siguientes generaciones, a quienes será más difícil recuperarlos.

martes, 23 de abril de 2013

Nueva ley universitaria: para qué



Quienes firmaron el Manifiesto Liminar de Córdoba en 1918, proponían  el cogobierno estudiantil fundamentándose en que la juventud es “desinteresada y pura” y que “no ha tenido tiempo aún de contaminarse”. Sabemos que en Perú, el estudiantado está ya corrompido: lamentablemente, el tiempo de debacle de la institucionalidad democrática, la arremetida económica neoliberal  y el reinado de la corrupción ha sido suficiente para contaminarla desde la adolescencia. No siempre. Como tampoco siempre los docentes y las autoridades son corruptos.

En la discusión por la nueva ley universitaria (que no llega a constituir una reforma), las organizaciones vinculadas al empresariado solo prestan atención a las garantías para que la universidad privada establezca sus propias normas de juego administrativas y académicas, mirando a las certificaciones internacionales. De otro lado, las federaciones estudiantiles y docentes dan por supuesta la autonomía y proponen voto universal,  buscando alguna fórmula que les permita seguir reinando en las universidades, repartiendo eventualmente  algún feudo para que los demás otorongos no les coman. En síntesis, una negociación más que un debate.

El debate actual debería tratar de cómo la educación superior recrea, reproduce y perpetúa un sistema de inequidad social. La diferencia normativa entre las escuelas de arte, los institutos técnicos y las universidades marcan una asimetría social que se refleja tanto entre quienes pueden postularse a determinadas carreras y quienes pueden finalmente acceder a determinado empleo, estatus y lugar en la sociedad peruana; no en vano la nueva propuesta de servicio militar afecta a técnicos,pero no a universitarios. Lo mismo sucede entre universidades privadas y públicas, y entre las limeñas y del resto del país.

Si  las nuevas universidades a fundar dependerán solo de un estudio de mercado como lo propone uno de los actuales proyectos de ley en debate, se corre el riesgo de seguir reproduciendo la inequidad, por más que controlemos la corrupción con entes rectores respetuosos de la autonomía, profundicemos el cogobierno y la democracia universitaria, o rescatemos del Manifiesto Liminar el ingreso irrestricto a las universidades. 

Se requiere un estudio social, que no arroje que la ingeniería minera es la que requiere el mercado, sino que el país requiere ingenieros de mina con sensibilidad social que sepan trabajar de manera intercultural e interdisciplinaria con la comunidad y con antropólogos y técnicos. No pensar si la carrera docente es rentable, sino cuántos y qué tipo de maestros necesitamos. Un estudio que no diga que derecho es rentable porque la universidad no invierte laboratorios para implementar la facultad, sino que se requieren mejores fiscales y jueces en temas de violencia sexual. En fin, un estudio que no concluya que cada distrito de donde proviene un congresista tenga una universidad sin recursos económicos, sino que las universidades se implementen con toda la infraestructura y presupuestos necesarios en lugares estratégicos que empleen la diversidad cultural como un plus.

Hoy se da la oportunidad histórica de ir más allá de lo que desean determinados intereses, y de pensar en una educación superior (no solo universitaria) que sea a la vez un derecho y un instrumento para la construcción de una sociedad más justa, que nos permita un buen vivir.

lunes, 1 de abril de 2013

JDC


En la cosmovisión andina, la concepción del tiempo es distinta a la nuestra, ahí, cuando se rememora o se recuerda se trae al presente lo sentido y vivido en el “pasado” que deja de ser pasado para ocurrir nuevamente. Quiero tomar prestada esa forma de entender el tiempo para que lo que en estas líneas se escriba y se lea, sea siempre en tiempo presente.

La crisis económica y política de finales de los ochentas e inicios de los noventas, junto con el panorama internacional de caída de los principales referentes socialistas y marxistas nos quita referentes palpables de izquierda a una generación que para enfrentar la dictadura fujimontesinista, debemos echar mano de otros valores y principios más universales como libertad y democracia y menos ideologizados, menos relacionados a la justicia social, creyendo en el cuento que lo que tiene cada uno corresponde al esfuerzo realizado.

Algunos nos preguntamos al ver el horror de la guerra interna por qué esta afectó más a unos grupos que otros, mientras en el mundo académico hay timidez para hablar de racismo, hay un político que pone sobre el tapete el tema de desigualdad e injusticia, y lo hace desde un marco conceptual e ideológico, moviéndose con facilidad de un nivel a otro del discurso en un lenguaje a la vez sencillo y apasionado. Es un político que habla con claridad, pero sobre todo, habla, no calla, habla cuando llega a su despacho una madre buscando a su hijo asesinado por los militares, habla cuando el régimen dictatorial lo persigue y ordena matarlo, habla cuando sus aliados en el poder se comportan mal, habla con sustento en evidencias, en teoría, en ética, habla, y alza la voz cuando intentan callarlo.

Es la voz de una generación, y es la voz referente de las generaciones que le seguimos, por momentos la única voz desde la izquierda, por ratos, la única voz consecuente, por mucho, la única voz que habla de las personas con discapacidad, de la discriminación y el racismo, de los pueblos indígenas, de los desaparecidos en el conflicto, de las personas con una orientación o identidad sexual diferente a la heterosexual hegemónica.

Es la prueba viviente que la política puede ser limpia, que se puede tener éxito en la lucha por los ideales cuando se es consecuente y digno en todo momento, en el poder y en la persecución, en la juventud y en la madurez. Es la evidencia palpable que aunque los humanos cometemos errores somos capaces de redimirlos si los reconocemos.

Es siempre es. No fue, ni será, porque siempre es en tiempo presente en nuestras mentes y corazones el impulso y la inspiración de construir una política y un país con ética, justicia y consecuencia. Es, siempre es Javier Diez Canseco Cisneros.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Star Wars: Episodio Menos 0.5


En el ultimo episodio (leer aquí), la reina había logrado permanecer en su mandato gracias al esfuerzo del mismo pueblo, y de algunas alianzas con algunos ricos y miembros de la nobleza, a quienes ahora debía favores. Es sabido ya que mientras un grupo de los rebeldes del pueblo sigue reclamando porque se les reconozca sus gastos en la campaña (nunca lograron democratizar la batalla, esto es un reino, no una democracia), la nobleza que apoyó sigue negociando los títulos nobiliarios y otros favores, incluyendo algún extranjero de Yanquilandia y a aquella recordada hija de mercaderes que sucumbió en elecciones frente a la actual reina. Es sabido que estos últimos aprovecharon que todos estaban ocupados en salvar a la reina y no a sus colaboradores, para en una jugada maestra sacarlos del Consejo Real.

Decíamos en el anterior episodio, que el viejo rey sonreía por dentro, había sacrificado a su príncipe, pero no le importaba este debilitamiento de la reina le venía bien, y seguramente también el fortalecimiento de la orden de la otrora candidata, ya que con certeza, los viejos defensores de los ricos no entenderían lo que la reina decía querer hacer en la urbe, e hicieron lo que sabían hacer: gobernar para los ricos dándole al pueblo las migajas que reclamaban, a la usanza del viejo rey. 

La reina Admigdalitis recién empieza a darse cuenta que a quienes consideraba aliados estaban en realidad con el lado oscuro, a pesar de lo evidente que era meses atrás, pero ella y algunos fieles se reafirman en que era necesario para mantener el reino. Se mantienen algunos aferrados a dicha creencia, a pesar de haber perdido la batalla legal por conservar a los concejales, a pesar de la actitud con que fueron recibidos por la oposición sus accesitarios, a pesar que en nuevas elecciones se convirtieron en minoría en el Consejo.  Los hijos de Admigdalitis, los gemelo que dieron la batalla final con los rebeldes no volverán al poder en un tiempo, en definitiva no era esta la ansiada generación que salvará la galaxia.

Otros abrieron los ojos al ver que habían pactado con los Siths y fueron tildados de radicales, por lo que el Maestro de la Joda ahora buscaría la unidad con quienes asumieran el discurso de victoria de la reina, pidiendo moderación a quienes señalaban que era solo un triunfo pírrico. Una unidad caprichosa la que consiguió nuestro verde líder a través de esta nueva contienda electoral, donde si bien se unieron perro, pericote y gato, se ingresó a una batalla permanente que durará al menos tres años más, desgastando al pueblo fiel que siguió empeñando esfuerzo, tiempo, monedas y viajes a caballo para que los discípulos de Joda accedan al poder.
Al final,no nos acordamos tanto
de las palabras de nuestros enemigos,
sino de los silencios de nuestros amigos.

Martin Luther King
.

La historia de esta galaxia no es de traiciones, los Sith hacen su juego como saben hacerlo. La historia de esta galaxia es de malos cálculos de quienes por conservar formalmente el poder, acaban por perderlo en los hechos, o por no utilizarlo para lo que  es realmente necesario.



El próximo episodio a fines de año, con la batalla de los tres años en la galaxia...




miércoles, 13 de febrero de 2013

Déjame bailar: Mujer no te agredas ni con el pensamiento


Este 14 de febrero por el día del amor y la amistad se hará un acto mundial por la no violencia contra la mujer. Estamos todos y todas cansadas de la agresión sistematizada, del machismo institucionalizado, de los feminicidios y toda forma de violencia verbal, psicológica o simbólica,  del que somos víctimas las mujeres a diario. Cansadas de ser agredidas por el solo hecho de ser mujeres, y para colmo, en el nombre del amor que muchos varones aún siguen pensando absurdamente que se trata de la posesión de una persona, cual si fuera un objeto .

Hoy quiero alzar mi voz y decir que también estoy harta de la violencia que las mujeres ejercemos contra otras mujeres también en el nombre de un amor mal entendido como la posesión de un objeto, cosificando al varón. No voy a teorizar, voy a testimoniar:

Estoy harta de tener que marcar territorio como si fuera un perro, y harta de aquellas que emulando a  Alan García se comportan como canes del hortelano. Todo el machismo que las mujeres ayudamos a mantener hegemónico en la sociedad como transmisoras privilegiadas de la cultura se vuelca contra nosotras al ejercer violencia contra otras mujeres. Esta violencia la ejercemos por ejemplo cada vez que para descalificamos  a “la otra” (nótese cómo trasciende en femenino la otredad su significado sociológico) que se enamora del mismo hombre que nosotras. Violentamos a una mujer cuando la tratamos con insultos entre amigas, la calumniamos, hostigamos, validando de alguna forma así, ante los varones que puedan agredirla, pues ayudamos a cosificarla. Violentamos en varios casos extremos con llamaditas anónimas, hackeos, o incluso  en ocasiones las mujeres también llegamos a la agresión física directa o subcontratando matones, convirtiéndonos así en delincuentes en el nombre del amor.

Tal vez sea un exceso de romanticismo, pero considero que el amor debe hacer que seas una mejor persona, y poder decirle al otro no solo “te amo”, sino “amo la persona que soy al estar contigo”. Si un sentimiento nos convierte en victimarias, aún con un mal pensamiento, un mal deseo o un trabajito de curandero norteño, entonces ese sentimiento no puede ser amor.  Porque aunque el resultado no sea fatal, la pulsión de muerte está presente y se nos vuelve a todas  las mujeres como un boomerang.

No quiero que este 14 de febrero las mujeres nos pongamos de pie por una mujer en abstracto, sino por una mujer real, cercana. Hagamos un esfuerzo, pensemos en aquella supuesta rival romántica, aquella a la que odiamos y tildamos de puta para abajo y pongámonos de pie por ella para que nadie, ni una misma sea capaz de agredirla ni con la palabra ni con el pensamiento.

Sé que pido demasiado, pero en este momento para empezar con el ejemplo, estoy pensando en ellas y en que nadie las dañe como tal vez alguna buscaran dañarme a mí.


martes, 18 de diciembre de 2012

Star Wars: Episodio Menos Uno

Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana, había un rey, que aunque ladrón y déspota, era querido por su pueblo pues les construía escaleras, les ofrecía a sus galenos para curar a precios módicos y en 6 años construyo un moderno camino. Confiado en su ascendencia en el pueblo quiso ser emperador, y al dejar su puesto libre, dos damas se disputaron el trono. La primera venía de una familia reconocida, cuyo apellido nombraba puentes y avenidas de la gran urbe, pero tenía una especial sensibilidad para las necesidades del pueblo. La segunda,  venía de una familia de mercaderes, pero había escalado socialmente y ella y sus lacayos velaban siempre por los intereses de los ricos y nobles. La disputa entre ambas fue dura, pero finalmente, las esperanzas del pueblo se depositaron en la señora que decía estar más identificada con ellos, a pesar que no tenían experiencia reinando, ni ella, ni sus lacayos.

Meses después, el viejo rey no recibió el respaldo del pueblo para ser emperador, ni siquiera su antiguo reino le apoyó en esa gesta, y fue elegido emperador alguien que como la reina prometía justicia social a los pobres. Entonces, el viejo rey se alió con los mercaderes que le debían favores y buscó la forma de derrocar a la reina. Pensó él que no debiera ser muy difícil, ya que el pueblo no la apoyaba en su reinado, “no hace nada” decían de ella desde que asumió el mando de la urbe.

La nueva reina quería hacer las cosas de manera silenciosa y transformar por completo la urbe: un nuevo sistema de caminos, carruajes y ferias de mercados, con arte y una vida armoniosa para todos. Sin embargo, las necesidades del pueblo eran de seguridad, de caminos rápidamente construidos y de espacios para trabajar. Nadie dudaba de la honestidad de la reina, pero eso parecía no importarle al pueblo. La reina creyó que debía seguir sus principios y así lo hizo, a pesar que entre los pobres crecía el descontento, ella seguía diciendo que gobernaba para el pueblo.

El viejo rey logró el respaldo del pueblo para pedir que se derrocara a la reina, pero ella en vez de explicarle al pueblo lo que hacía y lo que pensaba, continuó haciendo su inspección de carruajes y construyó una muralla para que los campesinos de los pueblos vecinos ya no llevaran sus productos a la antigua feria, para que todos fueran a la nueva feria que ella había creado. Sin duda la nueva feria era mucho más moderna, digna de la gran urbe, pero habían cientos de plebeyos que quedaban sin trabajo, y otros pequeños mercaderes a  quienes la nueva feria resultaba muy lejana y ganarían menos, descontento que los grandes mercaderes supieron aprovechar… 

Ciertamente eran los más pobres los perjudicados con la mudanza de la feria, y por ello resistieron, resistencia que costó la vida de dos personas y una yegua de la guardia real. Ante ello, algunos lacayos reales dijeron que los muertos eran ladrones, pillos que merecían la mazmorra, y por qué no, la muerte. Se rindió justo homenaje al animal, mas nadie sabe dónde fueron enterrados los forajidos. No conformes, la guardia real, que fue efectivamente vejada, hizo un contraataque a los negociantes que se resistían a mudarse, invadió sus aldeas y llevó a las mazmorras a cientos de aldeanos sospechosos tan solo por vivir junto a aquellos ladronzuelos y a quienes al parecer fueron contratados para atacar a la guardia real. Otras dos personas murieron, uno era ladrón, del otro, no se supo el nombre. La reina consideró que dicha jornada fue “exitosa”.

El viejo rey veía esto sentado tranquilamente mientras iniciaba el proceso para que se derroque a la reina. ¡Fraude! Gritaban los seguidores de la reina. Más no había fraude, solo descuido, y una tremenda contradicción al guardar silencio prontamente por los crímenes de la guardia real, quienes siempre se habían pronunciado ante sus abusos. Silencio que guardaron también frente a los crímenes de un viejo emperador asesino encarcelado, mientras algunos iban a las plazas exigiendo justicia, conversaron con los albañiles para que pidieran la permanencia de la reina, en vez de propiciar que estos trabajadores pudieran rechazar la liberación del emperador asesino.

La reina, sus aliados y lacayos empezaban a darse cuenta que el derrocamiento era posible, que no habían sintonizado con el pueblo, pero persistían en llamarse un gobierno para el pueblo. Sus fuerzas eran insuficientes para luchar, así que pidieron apoyo a todos quienes creían en un gobierno como el que ella proponía en el discurso. Sin embargo, entre los allegados a la reina había quienes pensaban que ya que todo era a nivel de discurso, se podía pedir ayuda también a quienes habían trabajado en gobiernos anteriores defendido los intereses de los ricos, aunque hablando por los pobres. Había pues, dos tipos de apoyo, el popular, entregando su tiempo y su poco dinero para convencer a otros pobladores, y el de los ex gobernantes,  declarando en la plaza pública con trajes engalanados y cubriéndose del aura de honestidad de la maltrecha reina.

Finalmente llegó el día esperado en que el pueblo decidiría si la reina sería derrocada o no.  Y el pueblo decidió que la reina debía culminar su mandato. ¿Les convencieron los que siempre abogaron por el pueblo con sus visitas a las ferias dominicales? ¿O les convencieron los defensores de los ricos con sus elaborados discursos en la plaza pública? Al parecer, la reina pensó que fueron los segundos, ya que a ellos les ofreció diferentes títulos nobiliarios y puestos de trabajo en su reino en muestra de agradecimiento. Pero los viejos defensores de los ricos no entendieron lo que la reina decía querer hacer en la urbe, e hicieron lo que sabían hacer: gobernar para los ricos dándole al pueblo las migajas que reclamaban, a la usanza del viejo rey.

La reina tenía popularidad, pero no era más la misma, y el viejo rey, sonreía por dentro, porque aunque perdió la batalla, tenía una enemiga menos en la guerra, porque la reina, sus aliados y lacayos estaban ahora a su mismo nivel.

En el próximo episodio: ¿se dará cuenta la reina Admígdalitis que Ani está siendo engañado por el lado oscuro de la fuerza? ¿podrán los rebeldes "democratizar" el reino? ¿el maestro Joda logrará unificar a todos los partidos del pueblo en un frente? ¿o se deberá esperar a que la próxima generación salve a la galaxia?

lunes, 12 de noviembre de 2012

Somos negociables



Este artículo debería haberse titulado “Yo no apoyo a Susana” y condensar las razones orgánicas, de gobernabilidad y de lectura política por la que me opongo a la revocatoria, a pesar de ser una dura crítica de la actual gestión edil y de mi disenso con varias de sus cabezas visibles.  Sin embargo de eso se ha escrito mucho y quedan cuatro meses para escribir, dicen que es una campaña corta, pero dura lo que una campaña presidencial promedio, así que a partir de la siguiente línea en adelante me eximiré del tema.

Existen en el país y en las agendas de los poderes fácticos, temas que no son negociables, como lo mediático, pero especialmente todo aquello que afecte al PBI y al libre mercado, la estabilidad laboral de los congresistas, las “condiciones” para favorecer la inversión privada (especialmente externa) o cualquiera relacionada con factores económicos. Cada vez que se solicita un cambio en las políticas respecto a estos temas desde la vía democrática, el sistema se organiza para protegerse con una eficiencia casi cronometrada, mezclando reacciones subjetivas, tecnicismos y candados a cualquier intento de cambio. Lamentablemente esta práctica se ha generalizado hasta la mayoría de los partidos (de todos los colores), traduciéndose en su lógica hacia afuera, y muchas veces hacia adentro.

De otro lado, existimos temas que sí somos negociables. Si un colectivo lleva una demanda laboral y una de género al mismo tiempo, en la mesa de negociación, lo más probable es que se ceda en la de género por ser “menos importante”. Si queda una cartera ministerial por distribuir o por ceder a un grupo beligerante, las negociables serán las sociales: Mujer, Educación, Salud, Trabajo, etc. Si está en peligro la gobernabilidad frente a la derecha, lo negociable serán los derechos humanos.

Lo cierto es que los temas de mujeres, LTGBI, racismo, poblaciones indígenas y afroperuanas, educación, salud y derechos humanos no son menos importantes que la economía o la gobernabilidad. Sin embargo, hasta que esto sea comprendido, pasará un largo tiempo, mientras tanto, quienes apostamos por temas “negociables” tenemos una larga batalla por delante.